Emprender en 2017, ¿estás seguro?

Emilio de la Barreda Martín30 mayo, 20179min2982
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Emprender está de moda, no hay duda de eso ya pero ¿tú estás seguro de que te merecerá la pena?

Hoy me he desayunado leyendo la noticia del aumento del paro en el primer cuatrimestre en 2.017 y me ha venido a la mente una pregunta: ¿cuántos de esos nuevos desempleados son emprendedores que han fracasado en su intento y que han quedado arruinados de por vida?

Esas estadísticas no aparecen por ningún lado, parece ser que hay un interés especial en contar sólo una parte del cuento, pero no la historia completa.

En mi blog profesional hace unos días publiqué un artículo donde doy 9 razones y un consejo para no ser emprendedor. Todas ellas razones muy válidas, pero seguro que hay muchas más.

Pero lo fundamental es que se ha convertido el emprendimiento en un negocio muy lucrativo. Mucha gente, muchas instituciones, muchas asociaciones… ganan mucho dinero “enseñando” a emprender.

Y creo que a un emprendedor no hay que “enseñarle”, hay que apoyarle, hay que asesorarle… ¿Os imagináis?:

  • Tú, ¿qué eres?
  • Estudiante de medicina, y ¿tú?
  • Estudiante de emprendimiento.

No sé, no me cuadra.

Un emprendedor debería ser aquella persona que tiene la voluntad de poner en práctica una idea de negocio basada en sus habilidades personales, sus conocimientos, sus hobbis…

Si no se tiene lo básico por mucho que asistas a cursos, escuelas de formación y talleres de cualquier tipo no creo que consigas gran cosa.

En este punto creo que empiezo a pensar que el emprendedor nace, no se hace. El emprendedor puede ir adquiriendo la experiencia y los conocimientos; los contactos y el dinero necesarios para llevar a buen puerto su idea.

Pero si no tiene esa idea inicial y la voluntad férrea de llevarla a cabo se dará por vencido o lo vencerán a la primera de cambio.

Ser emprendedor es muy duro

 

Emprender lo están vendiendo como una idea muy romántica en un mundo feliz pero hay que ver lo tozudas que son las estadísticas, que se empeñan en demostrarnos que casi el 90% de los intentos llevan al fracaso.

Es lo primero que debieran decir los profesores a sus alumnos en esos talleres de formación de nuevos emprendedores, para que se vayan acostumbrando a la cruda realidad con la que tendrán que bregar todos los días.

Dicho lo cual debo decir que emprender, haciendo algo que te gusta, que te apasiona; hacer todos los días algo que te llena…eso, eso no tiene precio. Luego vendrá la cuestión de si te da de comer o te sirve para poder irte de vacaciones o comprarte un coche.

Serás pobre, pero feliz. Y eso es mucho.

Un emprendedor lo es las 24 horas del día pero si te gusta lo que estás haciendo se te pasan las horas y suelen ser tus allegados los que te informen de que ha llegado la hora de comer, o que hay que irse a la cama; o que ya es domingo y toca comida familiar.

El emprendedor de verdad, el que pone en práctica algo que le apasiona, el que convierte sus habilidades personales en su profesión; el que convierte su pasión en una forma de vida…no está pensando en si ha trabajado ocho horas o doce.

Se trabajan las que haga falta, y alguna más por si las moscas.

Claro que no hay días libres en el emprendimiento pero cuando eres libre y te dedicas a lo que te gusta ¿no es esa la mayor libertad?

El emprendedor debe controlar un poco sus horarios para poder amoldarse al mundo en el que vive (me contó uno una vez que sin darse cuenta comenzó a llamar a sus proveedores a las cinco de la madrugada, qué queréis, él ya llevaba una hora trabajando y necesitaba datos de entregas)

También hay que dedicar tiempo a familiares y amigos, que al final son los que te apoyarán en las buenas y en las malas. No dejes de saludar mientras vayas subiendo porque serán las mismas personas que tendrás que saludar cuando vayas bajando.

 

El duro trabajo de emprender

Emprender es muy duro y si no te gusta lo que haces se termina convirtiendo en una condena.

La cantidad de trabajo y problemas a resolver sólo son asumibles por los verdaderos emprendedores que ven en cada problema un reto a solventar y encuentran una íntima satisfacción con la superación del bache. Cada día es una carrera de obstáculos que hay que afrontar con la mejor de las sonrisas y el mejor de los ánimos.

En eso se diferencian los emprendedores de raza de los que han emprendido lo mismo que podían haber seguido quejándose en la cola del paro o en el bar.

Si fuese fácil emprender habría que ser muy tonto para no ser emprendedor. Pero con las mentiras o las medias verdades que se cuentan hoy en día ese parece el camino que llevamos.

Una de las cosas más duras del emprendimiento es la incertidumbre. El día a día es algo por descubrir. Nadie te asegura un sueldo fijo, ni ingresos suficientes. Por muy bueno que seas, por muy bien que hagas las cosas siempre tendrás la incertidumbre de si tu trabajo dará los frutos deseados y, sobre todo, si los dará cuando has planificado que tiene que darlos.

Porque de nada te sirve que tu empresa despegue hasta el infinito o más allá diez años después de muerto ¿no?

No quisiera alargar mucho más este artículo. Lo que quisiera transmitir con él es que el emprendimiento hay que tomárselo en serio. Hay que hacer un trabajo previo para ver si vales o no para ello porque no todo el mundo puede hacer cualquier trabajo.

Estamos limitados por múltiples factores y sólo conociendo nuestras capacidades, filias y fobias, nuestras limitaciones, podremos saber si toleraremos la frustración, los problemas, los cambios, los tiempos… que desarrollar una idea de negocio conlleva.

No quiero desanimar a nadie para que se lance al emprendimiento, lo que sí quiero es que haga con el emprendimiento lo mismo que haría si decide hacer otra cosa:

  • Si me mareo al ver sangre ¿me voy a poner a estudiar medicina?
  • Si tengo claustrofobia ¿me haré minero?
  • Si me dan asco los bichos ¿estudiaré veterinaria?
  • Si me asusta la velocidad ¿intentaré ser piloto de F1?

Imagen de portada de Freepik

Emilio de la Barreda Martín

Consultor de Social Media especializado en el pequeño comercio y emprendedores. Talleres de formación.


  • Sonia Duro Limia

    Emilio, me siento Super identificada con lo que dices.
    Ser emprendedor requiere una voluntad de hierro para cuando vienen mal dadas. Y eso si lo eres por decisión propia.
    Porque si estás aquí como única salida laboral, mal vamos.
    Creo que el aura de santidad que se le da a la figura del emprendedor tiene más que ver con la política que con la voluntad de serlo.
    Por eso, aplaudo tu Post, y el de otros emprendedores que denuncian lo duro de esta opció.
    Bravo por ti y gracias

    • Emilio Barreda Martín

      Muchas gracias por tus palabras, me alegro de que te guste. Esto de emprender es difícil y cualquiera que lo quiera intentar debe conocer los pros y los contra. En ello estamos algunos.

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