Emprender con lo que tengas aunque sea en tiempos revueltos

Emilio Barreda29 Marzo, 201710min10

Este mes, en mi cruzada quijotesca por ayudar al pequeño comercio a entrar en el siglo XXI, he asistido a una conversación entre un comerciante y un desempleado que parecían concursantes del ‘Un, Dos, Tres’:

Por 25 pesetas: excusas para no moverse de donde se está:

✅ La crisis.

✅ Las subvenciones públicas que no llegan.

✅ Los clientes que no aprecian mis productos.

✅ Los precios de los productos.

✅ Los bancos.

✅ …

El pequeño comercio puede ser el germen de una gran multinacional si se sabe trabajar duro Clic para tuitear

Ya hace tiempo que un viejo economista me insistió en que no perdiera el tiempo con el pequeño comercio: “Mira, Emilio. El pequeño comercio es pequeño por algo”:

✅ Pequeña mentalidad.

✅ Pequeña ambición.

✅ Pequeña visión de futuro.

✅ Pequeños recursos.

✅ …

Pero yo sé que todo pequeño comercio puede ser el germen de una gran multinacional, sólo hay que saber trabajar con lo que se tiene hacia la dirección que se quiere.

motivacion para el emprendimiento

Esta fotografía es casi mi carta de presentación. Para mi desgracia casi nadie la entiende (y así me luce el pelo)

Así que me he decidido esta vez a escribir un poco los ejemplos que emprendedores nos dieron en el pasado y así poder demostrar, a cualquiera que quiera entender, que si se quiere, se puede.

Emprender con lo que tengas es posible y muy lucrativo

Hasta que llegó nuestra actual crisis, todas las escuelas de negocios y facultades de económicas si referían a la crisis del 29 como la Gran Crisis. La mayor crisis económica que había padecido la humanidad en su conjunto.

Pues bien, en esas circunstancias unos comerciantes si hicieron ricos vendiendo armas. Esas armas unas veces se utilizaban para defender negocios y casas y otras para suicidarse.

Pero el caso es que un emprendedor vio una oportunidad de negocio en la desgracia de la crisis y supo aprovechar la oportunidad que se le brindaba.

Haz lo que puedas con lo poco que tengas y donde quiera que estés... pero hazlo #Emprendedores Clic para tuitear

Emprender después de una guerra civil

El día de Navidad de 1.939, meses después de finalizar la Guerra Civil española un salmantino que vivía en Madrid abrió un colmado en la plaza de Callao.

En una ciudad devastada por los bombardeos y destrozada su población tras tres años de guerra civil este hombre no tenía tiempo de quejarse de los precios,

Tampoco tenía tiempo para percatarse de que el gobierno no daba subvenciones al emprendimiento, o que los clientes tenían otras cosas más importantes en la cabeza que comprar en su tienda…

Vio una oportunidad de abastecer de alimentos a una población hambrienta pero sin recursos y se las ingenió para traer desde Guijuelo embutidos y jamones con los que alimentar a los madrileños.

A pesar de la hambruna durante y después de la guerra parece ser que sus clientes no querían comprar las partes iniciales y finales de los embutidos. Se veían “feas” y no las querían.

Este tipo de emprendedor, de los que buscan una solución a cada problema, ideó una solución:

En vez de vender al peso esas partes que su clientela desechaba, las vendería en bocadillos para los obreros que por allí pasaban. Para que pudiesen comer rápido y barato un producto de calidad.

Pero bocadillos muchos bares en Madrid tienen, y muy ricos los de calamares. Así que pensó en la diferenciación de su competencia. Pensó que sus bocadillos no ser harían con la barra de pan normal que todo el mundo compraba.

Los haría con pan inglés (una especie de pan de molde) y así consiguió que sus bocadillos fuesen más fáciles de comer porque no tenían corteza dura.

Y una población envejecida por la guerra, que no tenía la dentadura para muchos esfuerzos, premió su idea.

Ese colmado empezó a vender más bocadillos que embutidos al peso así que puso una barra y empezó a despachar la comida lista para comer, en casa, en el trabajo o en algunas de las mesas que también puso por el local.

Así nació lo que hoy seguimos conociendo como Rodilla,… y sus famosos sándwiches. 78 años de historia avalan su idea de negocio.

Y todo esto sin una subvención pública; sin una política activa para el fomento del emprendimiento; sin tarifas planas para la contratación de personal…

Barreiros, ejemplo de cómo emprender con lo que tengas

Otro ejemplo de emprendimiento español lo tenemos en el industrial Barreiros. Con numerosos premios y reconocimientos por su industrialización de España durante los años 50 y 60 del pasado siglo.

Los jóvenes que lean este artículo poco sabrán de este constructor de camiones, autobuses, tractores y coches.

Todavía a 2.017 se puede ver algún tractor de los suyos labrando algún terreno por los pueblos; los de Bimbo han restaurado alguno de sus camines de reparto de esa marca y funcionan perfectamente.

De este emprendedor hay que destacar dos cosas: que trabajaba con lo que tenía y que consiguió triunfar (aunque brevemente) a pesar de todo.

Barreiros comenzó rectificando motores de camiones para transformarlos de gasolina a diesel porque no tenía ni el capital ni la tecnología suficiente para construir sus propios motores.

Luego tenía el capital y la tecnología pero no podía construir sus propios camiones. Sería competencia directa de la constructora estatal Pegaso y el gobierno bien se encargó de impedirle tener las licencias y los permisos necesarios para poder ser un constructor de camiones, tractores y autobuses.

Así que compraba coches y les ponía sus motores; comparaba autobuses, y les ponía sus motores…

Emprender en cualquier tiempo

El concepto de emprender no tiene tanto que ver con el ciclo económico en el que se encuentre el emprendedor sino de adaptarse a las circunstancias y trabajar con lo que se tiene enfilando la meta marcada y amoldándose a las circunstancias.

Un charcutero convertido en el rey de la comida rápida madrileña después de la Guerra Civil.

Muchos no habrían emprendido nada; otros abrían optado por tirar las partes que no querían comprar sus clientes y abrían repercutido esa pérdida en el precio final del producto.

Con el otro ejemplo pasa lo mismo. Lo que quería Barreiros era construir camiones y autobuses fiables y duros que aguantaran las carreteras de la época.

Pero sin dinero para construir una fábrica y con el gobierno en contra para que la estatal Pegaso no tuviese competencia se las ingenió para lograr su fin.

En este caso sus alianzas estratégicas con la Chrysler estadounidense fue su medio para conseguir el fin pero también su perdición, ya que al final fue la Chrysler la que se quedó con el negocio y terminó vendiéndolo por partes a la Renault y a la Citröen.

No todas las historias de emprendimiento terminan bien, pero de todas ellas se puede aprender algo. Es mejor escarmentar en cabeza ajena que sufrir en carnes propias los errores que otros, antes que tú, ya cometieron.

Pero no te olvides nuca de que puedes lograrlo si aplicas una única regla:

 

 

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