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¿Eres de esa nueva generación de trabajadores que se ha buscado la vida laboral por cuenta propia? ¿Quieres ser un emprendedor productivo?

¡Éste es tu post y estos son los 5 consejos que te doy para que triunfes en el siglo XXI!

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A pesar de lo poco gratificante que resulta, en pleno siglo XXI continuamos separando de forma drástica nuestro universo personal de nuestro universo profesional: Como si fueran dos vidas distintas sujetadas de mala manera con un poco de pegamento.

Por suerte, es cierto que gracias a la revolución tecnológica han surgido nuevas formas de vender y nuevos modelos de negocio que han permitido a mucha gente crear proyectos profesionales más alineados con sus valores, pasiones y talentos.

Esto ha permitido el nacimiento de una résistance de gente emprendedora que lucha por unificar la vida, sin divisiones cruentas y sin distinguir de forma artificiosa el tiempo de trabajo del tiempo libre, el espacio intersemanal del anhelado fin de semana o la esclavitud laboral del partido de los domingos…

Y no me refiero a ser un workaholic que trabaja a todas horas. No hablo de este tipo de homogeneización: Hablo de construir tu vida dando importancia a cada uno de los ámbitos que la conforma, buscando un equilibrio firme entre ellos.

Una vida de proyectos constructivos entrelazados y proporcionados.

Y para hacer eso es necesario un cambio de perspectiva.

El emprendimiento es una vía, que no la única, para unirse a la resistencia y cambiar esta visión dualista de la vida, tan propia del siglo pasado y que aún nos contamina.

Pero emprender, por sí solo, no es suficiente.

El autónomo y el pequeño empresario pueden ser unos reyes a la hora de adoptar dicha visión y de alimentar el victimismo resultante.

Y la concurrencia que los rodea suele jalear esta forma de proceder.

No es la primera vez (ni la última) que oigo la conversación:

-¿A qué te dedicas?
-Soy autónomo.
-Ostras, te acompaño en el sentimiento.
-¡Gracias!

Así que, no sólo de emprendimiento vive la résistance.

Sin duda ser un profesional independiente es abrir una puerta a un modo de vida distinto, donde no hay una guerra fría entre el bloque laboral y el bloque personal.

Pero está claro que, si la mentalidad no acompaña, no conseguirás derribar el muro.

Porque además de ser emprendedor debes ser productivo.

¿El emprendedor nace o se hace?


¿El emprendedor nace o se hace?

El emprendimiento no es ni ciencia ni arte, es una práctica

(Peter Drucker)

Empezaré directamente cambiando la “o” del enunciado por una “y”.

El emprendedor nace “y” se hace.

 Para entender esto, es importante poner sobre la mesa las características personales que favorecen el desarrollo del espíritu emprendedor.

Fundamentalmente son:

  • El deseo de independencia.
  • El deseo de superación.
  • La actitud proactiva.
  • La tolerancia a la frustración.
  • La constancia.
  • La capacidad de tomar decisiones racionales y ponderadas.
  • La creatividad.
  • Y, en general, tener una mentalidad constructiva y valentía para salir de la zona de confort.

Estas características pueden estar presentes en mayor o menor medida y se puede haber nacido con más o menos predisposición a ellas.

Pero, sea como sea, si alguien que quiere emprender no las desarrolla suficientemente, el resultado será muy probablemente el fracaso y el correspondiente abandono de la actividad.

O incluso peor, puede verse arrastrad@ por la desidia y la amargura de un trabajo insatisfactorio.

Porque la verdadera gente emprendedora es aquella que, movida por su deseo de independencia y de autodeterminación, quiere crear un proyecto profesional con sus propias manos, aplicando además esa misma mentalidad al resto de dimensiones de su vida.

Como decía, puede pasar que algunas de estas características que he nombrado antes no estén suficientemente presentes o desarrolladas. Pero si el deseo profundo de la persona es emprender, tendrá la posibilidad de formarse y superar el reto.

En cambio, si no hay una conexión intensa con el emprendimiento y con el aprendizaje, no pasará de la línea de salida.

Porque el emprendedor un poco nace y mucho se hace.

Aquello que realmente necesitas para iniciar tu proyecto, se puede aprender.

Anthony Tjan, CEO de la empresa The Cue Ball Group, escribió el best-seller Heart, Smarts, Guts and Luck  junto a Richard Harrington y Tsun-Yan Hsieh.

En este libro se incluye la investigación que hizo para la Harvard Business School, donde entrevistó a miles de emprendedores para definir los cuatro pilares que sustentan el éxito en el emprendimiento.

Según la mayoría de los entrevistados son necesarios

❤️  corazón, 🧠 inteligencia, 🦁 agallas y 🍀 suerte.

Pero lo realmente importante de este libro es que remarca la esencia no determinista del emprendimiento.

Es decir, que al final hay poco que viene de serie al nacer y en cambio, hay mucho que se construye durante toda la vida.

El impulso básico de emprender (❤️  corazón), las estrategias perspicaces (🧠 inteligencia), la capacidad de salir de la zona de confort (🦁 valentía) e incluso el concepto 🍀 suerte (que se promueve siendo proactiv@) son pilares que podemos desarrollar con tiempo, constancia y la metodología adecuada.

¿Qué es un emprendedor productivo?


Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, gatea. Sin importar lo que hagas, sigue avanzado hacia adelante

(Martin Luther King)

¿Qué es un emprendedor productivo?

Para empezar, una premisa básica.

Un emprendedor productivo es una persona productiva.

Aun pareciendo una redundancia, tiene mucha importancia y a menudo lo olvidamos.

Con esto lo que quiero decir es que no se debería ser productivo sólo en horario laboral. Cuando lo eres, deberías serlo todo el día, en cualquier ámbito.

Y aunque no puedas serlo de forma absoluta en todas las situaciones de tu vida diaria, cosa absolutamente natural, lo importante es conseguir tener una tendencia productiva al alza que se extienda todo lo posible por las raíces de tu cotidianidad.

Porque no es sólo una cuestión de conseguir más resultados utilizando menos recursos (la visión tradicional de la productividad).

Es sobretodo una cuestión de consciencia y de coherencia para conseguir que lo que haces esté en equilibrio con lo que quieres.

Piénsalo bien. En el imaginario colectivo un emprendedor productivo es básicamente un autónomo que gana mucho trabajando mucho.

emprendedor trabajando

Business vector created by macrovector – www.freepik.com

Una visión claramente simplista, aunque comprensible en la sociedad actual.

Pero claro, si queremos cambiar el paradigma y dejar de pensar como herederos de la revolución industrial, debemos abrir las puertas a un nuevo emprendimiento y a una nueva productividad.

Me explico.

Hoy en día, el concepto ser productivo puede tener diferentes enfoques según lo que quieras enfatizar.

➡️ La perspectiva más empresarial se centra casi exclusivamente en la gestión del tiempo y en las técnicas de organización.

Básicamente busca conseguir un uso más provechoso del horario laboral y un aumento del rendimiento del trabajador.

La evolución de ésta línea incluye también el desarrollo de habilidades cognitivas como la atención, la concentración o la toma de decisiones.

➡️ Otra dirección más humanista pone el punto de mira en la consciencia, en los propósitos de la persona y en su libertad para autorrealizarse.

➡️ Finalmente, existe un camino aún más integrador donde la inteligencia emocional y la neuroproductividad suman sus fuerzas.

Yo la llamo productividad inteligente y se consigue cuando tu energía y tu tiempo son usados de forma útil para generar pensamientos, emociones y acciones que se dirijan hacia tus propósitos.

Pero no hacia cualquier tipo de propósito, si no hacia aquellos que han sido definidos con claridad primero, conectando con tu esencia, con tus valores, con tus deseos y tus necesidades.

Para ser productiv@ se tiene que crear, por lo tanto, una transmisión entre tu energía (mental y física), tu tiempo y el estado deseado que quieres obtener en cada ámbito de tu vida.

Y no hablo de energía en un sentido místico: Hablo de la energía química y eléctrica que se genera en tu cuerpo a partir de la metabolización de los alimentos y que te permite pensar, moverte, sentir y llevar a cabo todas las funciones de tu organismo.

Si esta energía se convierte en funciones constructivas, que moldean aquellos estados deseados que queremos vivir, cosas que queremos experimentar, estamos siendo productivos.

Si no, nos estamos limitando y poniendo barreras. Así de sencillo.

Entonces, ¿qué es realmente un(a) emprendedor(a) productiv@?

Es una persona que escribe el argumento de su propia película y que la dirige de forma proactiva, consiguiendo que su energía y su tiempo sean útiles y provechosos para construir el proyecto de vida que realmente quiere.

⚠️ Es igual de productivo trabajar bien que descansar bien.

⚠️ Jugar con tus hij@s que conseguir un cliente.

⚠️ Hacer ejercicio que cumplir con las previsiones económicas de tu negocio.

Si la tarea se conecta con tu propósito, eres productiv@.

Que dicha productividad sea realmente beneficiosa para ti dependerá de la calidad de tus propósitos.

La importancia del self-management y de la actitud proactiva.


Sólo triunfa en el mundo quien se levanta, busca las circunstancias y las crea si no las encuentra

(George Bernard Shaw)

El self-management es un término que significa, simplemente, autogestión.

self-management

Pero en el caso que nos ocupa no se refiere al tipo de autogestión que ejerce por ejemplo una cooperativa, sino a la capacidad individual de ser proactivo con tu crecimiento personal y profesional, así como de desarrollar habilidades y estrategias clave para ser más productivo.

Originariamente es una disciplina que surge en el entorno de la dirección empresarial y se considera una rama del management.

Pero teniendo en cuenta que los autónomos o microempresarios son, además de propietarios de su negocio, los directores y trabajadores de éste, el self-management pasa a ser de obligada aplicación al mundo emprendedor.

Como dice Jorge Iván Gómez en este artículo,

el self management es una disciplina que consiste en brindar los elementos clásicos de la dirección de empresas a la propia vida, a partir de los conocimientos del management”.

Es, en definitiva, la capacidad de gestionarse uno mismo de forma óptima a partir de las herramientas propias de la gestión empresarial.

Esto implica, por ejemplo, activar y ejercitar el autoconocimiento, la reflexión, la iniciativa, la creatividad, la comunicación asertiva, la toma ágil de decisiones, la tolerancia a la frustración y la apertura al cambio, entre otras muchas habilidades.

El emprendedor, para ser productivo y vivir de forma plena y satisfactoria, es imprescindible que tenga esta capacidad de autogestión o self-management en todos los ámbitos de su proyecto de vida.

Y para tener esta capacidad, debe ser proactivo: es decir, tener iniciativa y avanzarse a las cosas sin esperar simplemente a reaccionar.

Porque no hay nada más limitante para un emprendedor que dedicarse a verlas venir

La actitud reactiva suele terminar en pasividad, bloqueo, queja destructiva y victimismo.

En este plan, es difícil sacarle partido a tu vida.

Los 5 consejos para ser un emprendedor productivo.


Y como a andar se aprende andando, aquí tienes cinco tips que espero te sean de mucha utilidad.

1.     Aprende a localizar tus fugas de energía y tiempo.

 Tener que achicar el agua de un bote de remos que hace aguas desvía la energía que debería utilizarse para remar

(David Allen)

Aprende a localizar tus fugas de energía y tiempo

Si ser productivo implica usar tu energía y tu tiempo de forma consciente, útil y provechosa para construir tus propósitos, significa que por la misma regla de tres si no eres productivo es que tu energía y tu tiempo se pierde en cosas que te limitan, que te dirigen hacia otro lado y que te hacen sentir insatisfech@.

De esta forma no se produce transmisión entre tu energía/tiempo y tus objetivos.

Así que, como en una tubería, tendrás una o varias fugas abiertas.

Lo podemos ver en esta infografía:

Emprendedores Infografia energia-tiempo

Para conseguir eliminar esas fugas, un primer paso es usar dos tipos de planos mentales en tu día a día.

🔴 Uno, el Gran angular, consiste en diseñar tu proyecto de vida mirando al futuro cercano de una forma abierta, decidiendo qué es lo que quieres crear, qué es lo que quieres vivir y por qué.

Ahora bien, la clave de este plano es usarlo tan sólo en momentos concretos para orientarte y ganar perspectiva, porque si lo dejas campar a sus anchas por tu mente puedes caer en la obsesión y en el creer que sólo serás feliz cuando llegues a cumplir tus objetivos.

En realidad sólo serás feliz de verdad cuando conectes y vivas con satisfacción tanto el proceso como el resultado.

🔴 Por otro lado, tenemos el Primer plano.

En éste, miramos al presente inmediato a los ojos.

Y en él planificamos los pequeños pasitos a seguir día a día para construir nuestros propósitos o para mantener aquellos que ya están construidos.

Podemos decir que dibujamos el story board de nuestra propia película y conectamos con el aquí y ahora.

Como te debes imaginar, este es el plano que más deberías usar.

Porque una vez sabes lo que quieres y cuáles son los pasos a seguir, lo importante es centrarte en ellos, en el momento inmediato, para avanzar, disfrutar el camino y ser más efectiv@.

Déjame explicarte algo.

🎬 Tu vida es cómo una película.

Pero como las de bajo presupuesto, ya que te toca a ti hacerlo todo. 😉

✍️ Tendrás la opción de escribir el argumento, aunque habrá un segundo guionista (la vida) que te sorprenderá con giros inesperados.

La vas a interpretar 💃 y además tienes la posibilidad de 📣 dirigirla  para convertirla en la mejor película independiente del año.

Así que, en tus manos está.

Pero el primer paso es ser consciente de ello. Si toda la responsabilidad cae en los demás o en la suerte, la película la rodarán otros por ti.

Para más detalles, la cosa funciona así.

Cuando interpretas una escena concreta en tu día a día, dispones de una cantidad de energía determinada que es la que te permite generar ciertos patrones de pensamientos, emociones y acciones.

Y además dispones de una cantidad de tiempo para ejecutarlos.

Tus propósitos son la historia de esta película, el estado deseado que quieres construir en los diferentes ámbitos de tu vida.

Por otro lado, los objetivos son los capítulos de la historia, la división de los propósitos en partes más pequeñas.

Y las metas son las pequeñas acciones que se completan en el desarrollo del argumento. Son los pasos que conforman los objetivos más grandes.

La clave está en que, una vez definidos tus propósitos en profundidad y de forma inteligente (no de cualquier manera, claro está…), lo que piensas, sientes y haces en cada escena te puede acercar a ellos (completas metas y objetivos y se produce la transmisión) o alejar de ellos (no hay transmisión).

Cuando no hay transmisión es que hay una fuga.

Pero, ¿cómo encontrarla?

Primero deberás aprender a observarte a ti mism@.

Hay signos, tanto físicos como psicológicos, que indican que algún tipo de fuga se está produciendo.

Puede ser tensión corporal, malestar emocional, agitación mental… O también cuestiones más objetivas del entorno, como un conflicto abierto con otra persona o la falta de resultados en un proyecto.

Estos signos te llevarán a analizarte a ti mism@ y a la escena que estás interpretando.

Tendrás entonces que buscar el culpable al más puro estilo Holmes o Poirot.

¿Dónde está la fuga?

Podría ser alguna creencia limitante, una emoción que te secuestra, baja autoconfianza, una fuerza de voluntad mermada, la temida actitud reactiva, la falta de organización o un hábito nocivo.

Hay varios puntos clave a tener en cuenta.

La cuestión es que, una vez la encuentres, podrás usar herramientas específicas para sellarla.

Y no olvides que tan limitante es tener muchas pequeñas fugas abiertas como una muy grande.

Al final, la cantidad de energía y tiempo que se pierde por el camino puede ser la misma.

¿Te atreves a encontrarlas?

2.     Transforma los problemas en retos.

emprendedor Transforma los problemas en retos 

Siempre hay un nuevo reto para mantenerse motivado

(Sean Connery)

 El lenguaje, y especialmente el que usamos en nuestro diálogo interior, es determinante a la hora de desarrollar una actitud y de alimentar tu motivación.

Tanto la palabra problema como reto pueden relacionarse con dificultad y estrés.

La diferencia es que la primera lo hace con un estrés negativo (distrés), que te puede llevar a la ansiedad, y la segunda con una activación positiva (eustrés) que te pone en marcha y te moviliza de forma útil.

Ver un problema, para la mayoría de gente es ver una complicación incómoda que perjudica tu vida. Algo que te molesta y que, en consecuencia, suele desmotivar.

Cuando ves una situación como un problema, te estás basando en creencias del tipo “esto no debería suceder” o “enfrentarme a esto es pesado y desagradable”, y sin darte cuenta tiñes la escena de desánimo.

Al cambiar la palabra en tu cabeza también abres las puertas a un cambio de actitud.

Un reto es un concepto cubierto de superación.

emprendedor Transforma los problemas en retos.

Es un primer pasito para encarar la escena con ganas de ponerte a prueba, de aprender y de volverte más fuerte.

Y eso es válido tanto para pequeños contratiempos diarios como para imprevistos más complejos.

Por ejemplo, si un día tienes que terminar urgentemente un encargo para un cliente, tu hij@ de dos años se pone enfermo y no tienes a nadie que lo cuide, lo que la mayoría de personas harán será verlo como un problema.

Algunas incluso como un problemón o como algo terrible.

Pensar en esos términos mermará sistemáticamente tus recursos para superar la situación.

Incluso si al final consigues más o menos resolverla, lo habrás hecho envuelt@ en malestar y sumergid@ en un estrés enojoso.

Si embargo, encaras el imprevisto como un reto y te dices a ti mism@ “es normal que mi hij@ se ponga enfermo y yo tengo que poder gestionarlo”, “voy a encontrar una solución” o “voy a aprender de esto”… no dudes que todo será distinto.

Eso sí, lo importante no es hacer un cambio estético del lenguaje.

Es decir, si sólo cambias una palabra por otra sin sentir lo que implica una y otra, no servirá de nada.

Cuando cambias tu diálogo interior debes conectar profundamente con lo que te dices, desde tus creencias, tus valores y tus emociones. Si no, servirá de poco.

Así que, prueba a sustituir tengo un problema por tengo un reto que superar.

Empieza haciéndolo en situaciones moderadamente incómodas.

Te aseguro que, como mínimo, notarás una sensación distinta a partir de la cual podrás empezar a cambiar tu forma de gestionar dichas escenas.

3.     Adopta el hábito de planificar y organizar con sentido.

emprendedor: planificar y organizar con sentido

No hay nada tan inútil como hacer con gran eficiencia algo que no se debería haber hecho en absoluto

(Peter Drucker)

Estoy seguro que, aunque sea sencillo, utilizas algún tipo de sistema para organizar las tareas en tu negocio.

En su versión más simple, se trataría tan sólo de apuntar en una agenda o calendario tus compromisos y tareas importantes.

Pero esto, si quieres adoptar hábitos realmente productivos, se queda claramente corto.

¿Qué falta?

Con un sistema confuso o demasiado simple no reduces la incertidumbre.

Además terminarás sobrecargando tus recursos cognitivos.

Y esto, producirá estrés y falta de productividad.

Además, si solo organizas el ámbito laboral, vuelves a caer en el error de vivir en una dicotomía personal-profesional, como si se tratara de dos planetas separados millones de años/luz.

Por lo tanto, te recomiendo un sistema integrador con el que captures todo lo que tienes que hacer, decidas cómo organizarlo (cuándo se hará, cuánto tiempo durará, qué tiene prioridad, etc.) y lo plasmes en un dispositivo externo a tu cabeza (por ejemplo, un calendario digital).

Sencillo pero eficaz.

Fíjate en lo que ganas con un buen sistema de planificación y organización:

😍 Más motivación.

El hecho de visualizar de forma ordenada una lista con las tareas que esperan acción por tu parte, así como tachar aquellas que ya se han llevado a cabo, producirá una agradable sensación de seguridad y de conclusión que sin duda te inundará de dopamina.

En realidad, no es el hecho de tener muchas tareas pendientes lo que te estresa. Es no haber definido qué hacer con ellas y dejar que ronden por tu cabeza sin control.

🧐 Mejor perspectiva:

Podrás relacionar cada pequeño paso con una meta superior y así mantener la coherencia. No hay nada mejor para mantenerse orientado que entender para qué haces cada cosa que haces.

Esto te permite lo que yo llamo planificar y organizar con sentido.

🕯️ Mayor claridad y agilidad mental:

Tu mente no tiene vocación de agenda. Saturar tu memoria con tareas pendientes y con los múltiples pasos de un plan de acción, lo único que hará será perjudicar de rebote a otras funciones cognitivas fundamentales como la atención, la concentración o la creatividad.

Está demostrado científicamente que, mientras no sabemos qué hacer con ellas, las tareas pendientes están constantemente llamando la atención de nuestra consciencia.

Libera tu mente y deja que haga lo que mejor sabe. Ejecutar, resolver y conseguir alcanzar objetivos.

👍🏽 Más eficiencia:

Al sacar las tareas de tu mente y plasmarlas en un dispositivo externo, podrás buscar su sitio como si de piezas de un puzzle se tratara.

De esta forma tus acciones te permitirán obtener mejores resultados.

Una de las herramientas clásicas es la matriz Eisenhower, que te permite priorizar lo que tienes que hacer según si es urgente y/o importante.

Cómo mejorar la gestión del tiempo -meimpulso

En resumen, no se trata sólo de organizar de cualquier forma.

Hacerlo con sentido significa hacerlo porque te lleva a ser más productiv@.

Significa responder al cuándo, al cómo, al porqué y al para qué cada vez que decides hacer una tarea y subir un peldaño en tu plan de acción.

Esto es planificar y organizar con sentido.

4.     Cultiva una autoconfianza de acero.

Emprendedores-Autoconfianza

Cuanto más dispuestos estemos a confiar en nosotros mismos y a mostrarnos tal como somos, más energía circulará por nuestro interior

(Shakti Gawain)

Confiar en un@ mism@ no es tarea fácil.

La autoconfianza es uno de esos rasgos que vienen especialmente marcados por la infancia y, cuando permanece maltrecho durante años, cuesta mucho hacerlo crecer.

Incluso muchas veces no somos conscientes de la poca que tenemos: Pero si realmente quieres ser un(a) emprendedor(a) productiv@, tu camino pasa por mejorarla.

La autoconfianza tiene que ver con el autoconcepto (cómo te ves a ti mism@), la autoestima (quererse y respetarse a uno mism@) y la valoración de los logros obtenidos a lo largo de tu vida.

Además es una variable fundamental a la hora de regular tus emociones y de alimentar tu motivación.

Igual que confías o no en otras personas, lo mismo sucederá contigo mism@.

Si alguien te decepciona porque no cumple con tus expectativas y no te sientes conectado con él/ella, tu confianza descenderá claramente y no querrás hacer muchas cosas a su lado, ¿verdad?

Si te ves a ti mism@ como una persona que suele fallar, no te apreciarás especialmente y no valorarás tus logros: Así es normal que no confíes y prefieras no arriesgarte a nada.

Por eso, cuando necesites dar un paso adelante en cualquier ámbito de tu vida, no te verás capaz. Porque no tienes a qué sujetarte. Porque sentirás que confiar en ti es un peligro.

Y esto es una barrera enorme.

Si quieres diseñar propósitos y objetivos auténticos, que te permitan autorrealizarte, es básico confiar en que tienes potencial para alcanzarlos.

Y para que lo que piensas, sientes y haces sea constructivo y se dirija como un cohete hacia esos propósitos, no puedes autosabotearte sistemáticamente.

Tomar decisiones, comunicarte, crecer… todo empieza en tu grado de confianza y seguridad.

Por ejemplo, en el emprendimiento es muy habitual caer en el síndrome del impostor, que consiste en sufrir malestar emocional a causa del miedo a parecer un fraude ante los demás.

Sientes que no estas realmente a la altura de lo que ofreces y, simplemente, no te valoras y te crees peor que el resto.

Por lo tanto, la potencia con la que este síndrome aparece en tu diálogo interior será un fantástico indicador del estado de tu autoconfianza.

Por ejemplo, ¿qué es lo que sientes cuando tienes un nuevo cliente o preparas un nuevo servicio?

Yo antes solía pensar que no estaba preparado para impartir un curso o escribir un artículo.

Y lo que es peor, incluso cuando objetivamente lo estaba, seguía pensando lo mismo.

Pero todo el trabajo que he hecho conmigo mism@ en los últimos años ha dado sus frutos y mi autoconfianza ha crecido de forma espectacular.

Lo primero que hice fue aprender a analizar racionalmente si estaba de verdad o no a la altura de algo.

A partir de aquí, se trata de cumplir dos reglas:

  1. Si es cierto objetivamente que no estoy preparado, la autoconfianza alta me permitirá ponerme manos a la obra para mejorar.

 

  1. Si no es cierto, la autoconfianza alta me permitirá rectificar el error y ver las cosas de forma más racional.

 

En todo caso, avanzaré hacia mi objetivo como una bala.

En cambio, si la autoconfianza está baja, me rendiré fácilmente o no seré capaz ni de empezar, incluso cuando sí que tenga los recursos necesarios.

Así que, si quieres empezar a despertar tu autoconfianza, haz lo siguiente:

1️⃣ Recuerda que has hecho cosas increíbles desde que naciste.

Ten presentes los logros alcanzados durante tu vida y los pasos que seguiste para llegar a ellos. Puedes hacer una lista y describirlos con detalle para darte cuenta de que eres muy capaz de cumplir con tus objetivos.

2️⃣ Ponle una gota de lógica.

Si quieres construir un proyecto de vida satisfactorio, donde el emprendimiento ocupe un puesto principal, resulta realmente absurdo no confiar en un@ mism@.

Es como querer beber agua y no abrir el grifo. O como querer conducir y no encender el coche. Es un sinsentido, y entenderlo de esta forma es un primer paso para deshacer algunos nudos.

3️⃣ Empieza a empezar.

La única forma de saber si estás o no preparad@ para algo es actuar y valorarlo de cerca.

No dejes que tus pensamientos te bloqueen antes de empezar y prueba la realidad por ti mism@.

5.     Gestiona conscientemente tus emociones.

 emprendedor-Gestiona conscientemente tus emociones

Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción es lo que causa dolor

(Frederick Dodson)

Hace unas pocas décadas nos empezamos a dar cuenta de lo importante que es aprender a hacernos cargo de nuestras emociones, sobre todo por el daño que causan en el día a día cuando o bien las reprimimos o bien las expresamos sin control.

En pleno siglo XXI se ha hecho evidente que la inteligencia emocional es una competencia importantísima para cualquier ámbito, ganando mucha relevancia en el mundo laboral.

En cuanto al emprendedor, la capacidad de entender y regular las emociones y los sentimientos intensos se convierte en una herramienta fundamental.

>> ¿Cómo sino se podría convivir con la incertidumbre constante?
>> ¿Cómo se podría avanzar cuándo el estrés te sepulta como un alud?
>> ¿Cómo se conseguiría conciliar el negocio propio con las demandas de pareja e hijos?
>> ¿Cómo se podría conectar mejor con los clientes si no es con un alto conocimiento sobre las emociones?

Pues aun siendo algo muy evidente, la mayoría de personas que deciden emprender no tienen en cuenta este aprendizaje tan necesario.

Si ya es algo que considero imprescindible para la vida y que debería enseñarse en escuelas y universidades, si quieres ser un emprendedor productivo necesitas empezar a tomar los mandos de tu mundo emocional.

Estas son las claves fundamentales:

  1. No confundas emociones negativas con desagradables.

El miedo, la frustración, la ansiedad, la ira, la tristeza… son emociones necesarias. Todas ellas tienen una función adaptativa que nos ha permitido sobrevivir como especie durante cientos de miles de años. Por lo tanto, estas emociones pueden ser incómodas, desagradables e incluso perturbadoras, pero cuando las gestionamos bien, no son para nada negativas.

Ahora bien, una emoción desagradable mal gestionada y que sigue creciendo sin control, sí que será negativa y limitante.

  1. Aprende a aceptar tus emociones.

Deja que hagan su función, que hagan su curso y que dejen la información que tienen para nosotros antes de irse por su propio pie.

Porque una emoción es información.

Sobre nosotros, sobre cómo vemos las cosas, sobre lo que sucede a nuestro alrededor… Y es muy valiosa.

Sin juzgar, sin alimentarlas… Acéptalas como algo necesario, como algo bueno.

  1. Las emociones tienen un componente cognitivo y otro fisiológico.

Para rebajar la activación fisiológica puedes aplicar herramientas como:

  • Cambiar de escena. Aléjate un poco de aquello que ha desbordado tu emoción.
  • Distraerse con otra actividad. Intentar dejar de pensar en lo que te ha pasado no funciona, pero sí distraer tu mente con otra ocupación.
  • Utilizar ejercicios de relajación. Hay de diferentes tipos pero te recomiendo los que están centrados en la respiración.

Por otro lado, para evitar que los pensamientos limitantes te hagan caer en el secuestro emocional, haz lo siguiente:

  • Rebaja tus expectativas. Cuando esperas resultados poco realistas y te exiges demasiado, es fácil que las emociones limitantes tomen el control.
  • Renuncia a las exigencias irracionales. Es decir, no te quedes anclad@ en aquello que no ha podido ser, o en la necesidad de que algo sea de otra forma. No sirve de nada querer que el pasado cambie. Lo único que podemos moldear es nuestro presente.
  • No caigas en la generalización. Deja de pensar que, a partir de un suceso concreto, todo será siempre igual.
  • No caigas en el terribilismo. Usa una línea de evaluación racional para las cosas que te suceden. Si muchas cosas de tu cotidianidad son terribles, horribles u horrorosas, evaluarás los sucesos de forma distorsionada.

Así que, te recomiendo que des la importancia justa a cada cosa. Hacerlo es todo un arte y puede cambiar, para bien, tu forma de ver el mundo.

Sin duda, y hablo por experiencia, ser un emprendedor productivo es una decisión vinculada al cambio, a la constancia y al aprendizaje constante.

No se transforma una vida insatisfactoria, caótica o frustrante de la noche a la mañana y sin un método y unas herramientas claras y efectivas.

Pero cuando entras de lleno en esta aventura, entiendes el valor de la productividad inteligente.

Créeme. Puedes ser el/la protagonista de una película distinta.

Un éxito de taquilla que te invita a convertirte en emprendedor productivo.

 

Soy formador y consultor en productividad personal y gestión del estrés para emprendedores. Creador de emotivact.com y del método FADER.
Quiero ayudarte a desarrollar las habilidades fundamentales que necesitas para que tu proyecto de vida emprendedor sea satisfactorio y sostenible. Te enseño a ser más productiv@ y a tomar las riendas de tu día a día para que tu energía y tu tiempo te lleven hacia tus objetivos.

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